Los cuatrimestres son tres
Las clases por cuatrimestre son 16
La carga horaria semanal es de 3 horas.
Contar cuentos es la forma más antigua del teatro y la literatura. En el relato de Borges “La busca de Averroes”, que narra el descubrimiento del teatro, sus personajes concluyen –aludiendo a los actores- que “no se requerían veinte personas. Un solo hablista puede referir cualquier cosa, por compleja que sea.”
Esta experiencia ancestral es también expresión contemporánea. La narración de historias es la celebración de la palabra y del arte de la conversación. Y también “una forma teatral cuyo secreto reside en resistir a la tentación de representar”, según la definición del dramaturgo Enrique Buenaventura.
Hace más de diez años en Casa de Letras se estudia, se enseña, se explora el mundo del cuento oral, el mundo del acontecimiento de la palabra que es –también- hecho teatral. Por esta doble naturaleza, la formación integral que se propone reúne técnicas específicas del arte de la palabra hablada, con herramientas que provienen del teatro y que son adecuadas al hecho narrativo para ponderar la calidad del momento comunicativo.
El narrador de cuentos -o teatrero del arte de la palabra- que propone Casa de Letras, es aquel que juega con lo definido y con lo ambiguo, con la presencia y con la ausencia. Con la sugerencia más que con la ilustración. El narrador que, puesto que no lo dice todo con ninguno de los discursos que utiliza –el texto, el cuerpo, los objetos, la luz, la música- mantiene el relato abierto, poroso, permeable a los estímulos que provienen de su público.
El Programa Formativo en Cuento Oral está fundado en tres ejes principales:
• El texto oral: ya sea que se trate de cuentos de autor o creados por el propio narrador, el particular soporte de la oralidad –el cuerpo vivo del narrador- demanda un trabajo delicado de transposición, una suerte de “traducción”, ya que el cuento oral se compone no solamente del texto, sino también del silencio, la gestualidad, la mirada, los matices de la voz, el cuerpo en movimiento, elementos estos últimos que también “cuentan” la historia.
• La interpretación: paralelamente al trabajo sobre el texto, es necesario el trabajo sobre los otros elementos mencionados. Para llevarlo a cabo es imprescindible adquirir técnicas teatrales y aprender a administrarlas de tal forma que la persona del narrador no se interponga entre el público y la historia, de manera que el narrador se vuelva “transparente”.
• La creatividad: tanto para trabajar sobre el texto como sobre la interpretación, es necesario expandir la posibilidad creativa que todos tenemos. Animarse al juego espontáneo, entrenarse en la observación de los otros, aprender a aceptarse a sí mismos, considerar el error como un posible germen creativo, adquirir la capacidad de una escucha activa, son desafíos que abonan en forma constante el trabajo sobre la palabra y el cuerpo.
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